Horarios y rutinas

En mi vida siempre ha reinado un poco el caos, desde que a los 22 años volé del nido apenas he tenido horarios establecidos, supongo que no tener trabajo y después pasar a trabajar en la gastronomía y a turnos ha ayudado un poco a esto.
He pasado casi 6 años trabajando de manera muy irregular, ni si quiera el mismo turno durante una semana y rotar a otro turno la semana siguiente sino tener que levantarme un día a las 6 de la mañana y al día siguiente no tener que salir de casa hasta las 12, salir de trabajar un día a las 3 de la tarde y al día siguiente llegar a casa a las 11 de la noche. A pesar de haberlo intentando hablar con compañeros y jefes de grupo, que llegar a casa a las 11 de la noche y tener turno de mañana al día siguiente para mí era mortal, nada sano.
Aún estando de baja durante el embarazo y después del parto la no-rutina seguía siendo dueña de los días, y mas aún teniendo en cuenta un bebé que cada hora y media se despertaba para pedir teta.

En noviembre empezó la búsqueda de trabajo y después de varios intentos fallidos decidí volver a la empresa que me vio nacer en la gastronomía y allí me valoran a tal nivel que en cuanto dije que solamente me es posible trabajar por las mañanas y al medio día, y que si era posible establecer días libres fijos el jefe me dijo que no había ningún problema. Cada vez que lo pienso me pongo de los nervios ¿tanto les hubiera costado darme esto en la empresa de la que tuve que irme al ser mamá? Mejor ni pensarlo, han salido así las cosas y ya está.
Llevo casi dos meses trabajando entre semana al medio día un par de horas y los fines de semana casi jornada completa, esto ha afectado a las rutinas de todos los miembros de esta casa, incluyendo al gato, esto ha afectado incluso a mi tensión porque noto que el medicamento hace su efecto.

En poco menos de un mes hemos establecido una rutina diaria que hasta ahora funciona genial, hasta tal punto que creo que ha logrado mejorar las horas de sueño de la niña (esto no se si es porque a los 8 meses de edad empieza ha haber cambios en el sueño o porque hemos cambiado nuestros hábitos y horarios). Antes salíamos de casa a horas muy distintas cada día, ahora despertamos a las 6 ó 7 de la mañana, con alguna excepción a las 8 de la mañana. Nos preparamos y a eso de las 10 de la mañana estamos saliendo de casa los tres juntos, incluso ha llegado el punto que nos da igual que llueva o nieve, que nosotros salimos de casa a la misma hora. Lo mejor es que como yo trabajo al medio día vamos caminando hasta el centro de la ciudad, da igual si llueve o si hace frío, que nosotros el paseo no lo perdonamos, si hace buen tiempo Marido y la niña vuelven también caminando a casa.
El hecho de salir de casa a la misma hora y terminar de trabajar mas o menos a la misma hora hace también que comamos a la misma hora, no es horario suizo, eso desde luego que no lo es, y creo que no lo será nunca mientras trabajemos en la gastronomía, pero es nuestro horario y nuestra rutina establecida y es lo que nos sienta bien.

Nos sienta bien hasta el punto en el que la pequeña de la casa a eso de las 7 de la tarde ya está pidiendo dormir, alza la bandera blanca pidiendo tranquilidad, se apaga la tele (mis ratos de serie se limitan a una hora por las tardes mientras ella juega en la alfombra del salón). No se donde leí que las pantallas emiten una luz azul que bloquea o reduce la melatonina y esto hace que sea mas difícil encontrar el sueño, pues bien, ya no hay tele a esas horas y hay libritos de dibujos, fotos y cuentos.
¡Ya no hay dramas para dormir! Se han acabado los lloros porque no encuentra el sueño, se han acabado los paseos con ella en brazos, ¡y menos mal, que ya son 9 kilos de niña!
Ahora me tumbo a su lado después de ver un par de libros, jura un rato con su chupete, hay días que se revuelve un poco mas que otros pero la mayoría de las veces con un abrazo o pasarle la mano por la espalda es suficiente para que en cuestión de media hora se duerma sin ningún tipo de drama. A las 8, hay días que como muy tarde a las 9 se queda dormida.

El siguiente paso es que desde hace una semana y poco ha empezado a dormir del tirón toda la noche, y esto ¡en su cuna! (bueno, que es cuna colecho, yo le llamo "su lado de la cama").
Sí, queridas mamás recientes... ¡hay luz al final del túnel! No canto victoria todavía pero que 3 de 7 noches sean durmiendo seguido hace que el mundo se vea de otro color.

Todo esto con algo tan sencillo como establecer una pequeña rutina, me cuesta creer que hemos logrado ciertos horarios después de 10 años en gastronomía llevando una vida caótica.
Ya no por mi hija, me siento orgullosa a nivel personal de haberlo logrado.
A finales del mes de mayo empiezo en otro trabajo y aquí habrá otros horarios y otras rutinas pero será cuestión de ajustarse un poco y ya está.

¿Tu eres persona de rutinas y horarios fijos o eres de lo que te pida el cuerpo cada día?


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¡Un saludo!


          

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