El tiempo


No tengo tiempo de mucho, bueno, mejor dicho todo mi tiempo es para el bebé y los ratos en los que ella duerme se convierten en una contrarreloj en la que en cuestión de un par de segundos tengo que establecer prioridades y decidir qué hacer primero. Hay días en los que básicamente la pregunta es si aprovechar ese ratito para comer o para dormir porque estoy tan agotada que no me da para pensar en las tareas de casa y no me importa que haya unos cuantos platos sin fregar en la cocina o un montón de ropa por recoger que mis necesidades básicas deben estar cubiertas antes de nada.

Hay otros ratos en los que no se bien si meterme en la ducha, lavarme los dientes, vestirme de persona, poner la lavadora, limpiar la cocina, hacer la cama, tirarme en el sofá a verme algún capítulo de la serie que esté viendo, todo a contrarreloj. Y evidentemente esto sin tener expectativas de mucho porque basta que me alegre de tener tiempo para echarme una siesta de media hora para que la niña se despierte a los 10 minutos de dejarla en la cuna.

Las ojeras me llegan a los pies, ya están incorporadas de serie y mira que dije muy clarito que no las quería en el pack del embarazo-parto-maternidad pero se han empeñado y no aceptan devoluciones.

¡Nos leemos en las redes!
¡Un saludo!


          

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