Amor, amor, amor

Desde finales de julio, los horarios en esta casa son un desbarajuste completo, siempre digo que estamos de fiesta porque yo acostumbraba a estar despierta a las 4 de la mañana por este motivo y sino yo solía dormir porque es mi deporte favorito.
El primer mes con el bebé en casa y sido muy duro, no me voy a atrever a decir que es lo más duro por lo que he pasado hasta ahora en vida pero si diré que es una de las cosas más duras y de resistencia física y mental a las que he enfrentado. Ni si quiera los años de búsqueda de embarazo han sido así porque en esos momentos Marido y yo hemos sido responsables de nosotros mismos y si se nos iba la cabeza no era grave, l gran diferencia es que ahora somos responsables de una criatura que nos necesita para todo en este mundo y eso hace que la presión de la responsabilidad en un momento de crisis sea incalculable y no se puede mandar todo a la mierda y salir corriendo. Si ahora mismo en una entrevista de trabajo me preguntasen qué tal soy trabajando bajo presión mi respuesta sería que soy madre.

Desde finales de julio todos los momentos de crisis por los que pasa mi mundo se superan y resuelven con amor, con toneladas de amor. Me recuerda a Mary Poppins echándole azúcar al asunto para que pase mejor la píldora, es cierto que con diversión y amor todo pasa de forma más ligera e incluso antes.
Pondré el ejemplo del estreñimiento, con la lactancia mixta la niña está estreñida o al menos a mi me parece que hacer caca cada cuatro días es estreñimiento porque cundo consigue evacuar contenido a la pobre le cuesta un montón, cierto es también que ahora mismo está en esa fase de aprender a hacer caca ella sola y que igual no tener control el control tiene como resultado pasarse días sin hacer caca. La cosa es que en uno de lo últimos episodios de gran atasco de caca ella estuvo una noche entera hasta que al fin consiguió vaciar y yo evidentemente estuve una noche entera despierta haciendo todo lo posible para que aquello fuera un poco menos traumático porque hubo incluso varios berrinches. Pienso que si alguien que no tiene hijos me hubiera visto pensaría que estoy loca porque me pasé la noche entera vitoreando a mi hija “¡vamos campeona! ¡Venga que tu puedes hacerlo! Lo estás haciendo muy bien, es solo caca y eres una campeona ¡venga que puedes!” Y cuando al fin consiguió deshacerse del tapón fue toda una celebración “¡Bien! Esta es mi niña ¡vaya campeona! ¡Lo has conseguido, muy bien!” A tal punto que haciendo de ello una fiesta a la niña se le olvidó el berrinche de no poder hacer caca y el amanecer llegó junto a un pañal hasta arriba de caca y mi bebé sonriendo.

El amor, ese es el ingrediente secreto junto a la paciencia, el amor en cada acto, en cada situación, el amor en cada gesto, amor en cada pañal, amor incluso en los momentos difíciles sin dejarse llevar por la histeria o los nervios, respirar profundamente y pensar que todo se trata de un gran acto de amor.
Así pasan los días y las noches, a veces tengo tanto amor que en lugar de dormir paso las horas mirándola, tanto amor que cuando veo una serie con ella en brazos no hay serie que valga porque solo tengo ojos para ella, si durante el embarazo no he sido capaz de concentrarme demasiado en algo ahora mismo soy incapaz de pensar o mirar otra cosa que no sea mi hija aún que el precio sean unas ojeras hasta los pies y una cara de zombie.
Tengo un bebé maravilloso que desde hace unas dos semanas llena la casa con su enorme sonrisa, una sonrisa fruto del amor, el amor más grande y puro que jamás antes he sentido por nada o por nadie.

¡Nos vemos en las redes!
¡Un saludo!


          

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