Mi embarazo y la fruta



Nunca había sido una persona de comer fruta, parecía ser alérgica a toda la ruta y cuando la comía era por casi por obligación. Mi pasillo preferido en el supermercado era el de los dulces y la bollería, yo allí era feliz, el paraíso de las guarrerías, en mis visitas a España era obligada la visita a esta sección del supermercado para comprar cosas como donuts, napolitanas rellenas de chocolate y kilos de algunas galletas (algunas hasta me las traía en la maleta), un poco locura teniendo en cuenta que la calidad de la fruta que se encuentra en España es mucho mejor que la que se puede encontrar en Suiza, o al menos es mas fácil encontrar fruta de mejor calidad que aquí.

Fue quedarme embarazada y fue un cambio de un día para otro, desde las primeras semanas de embarazo empecé a desarrollar un gran asco a toda la bollería, adiós muffins de chocolate y los donuts rellenos de crema y empecé a sentirme en casa en la sección de la frutería, tan a gusto que me costaba decidir qué fruta llevarme a casa para esos días, tan a gusto que llegó un punto en el que calculaba la compra de fruta con los días para no quedarme ni un solo desayuno sin fruta (y es que hay días que me levantaba a las 7 de la mañana, comía dos piezas de fruta y vuelta a la cama a seguir durmiendo y la cosa continuaba con la merienda).

En la última visita que hicimos a mis suegros, el último vuelo que hice estando embarazada, mis suegros no daban crédito porque ellos saben que mi pasión no era la fruta. Me levantaba la primera para preparar la fruta para el desayuno y el pasillo de los dulces industriales en el supermercado me producía alergia. No veía mis días sin fruta, no he sido capaz de imaginar mis mañanas sin fruta, a tal nivel ha llegado la cosa que al salir de casa metía un plátano en el bolso por si se despertaba mi adicción frutivora de camino a dónde fuera.

Antes del embarazo casi todas las mujeres que ya han pasado por el embarazo me hablaban del estreñimiento y de lo mal que lo pasaron con este asunto, hubo tales que me llegaron a decir que llegaron a estar hasta 5 ó 6 días sin evacuar y que la consecuencia fueron almorranas muy graves.

Yo no he conocido el estreñimiento, no he conocido las almorranas porque todas las mañanas como un reloj la evacuación fecal se ha producido automática y cayendo por su propio peso y la fuerza de la gravedad, sin ningún tipo de esfuerzo. Ni si quiera cuando he tomado los complementos de hierro, ni si quiera cuando me enchufaron el hierro en vena he tenido problemas de estreñimiento.

Durante el embarazo incluso he adelgazado y creo que se debe a mi cambio en la dieta, a que mis apetencias cambiaron a hábitos saludables y perdí ese par de kilos que arrastraba de más antes del embarazo porque durante el embarazo he seguid con mi alimentación normal, no es que dejase de comer o me haya pasado todo el embarazo echándolo todo por donde entra ni nada parecido.

Pero este cambio de chip, esta afición mía por la fruta durante el embarazo no tiene explicación, para mi es todo un Expediente X. Creo que en 9 meses he comido toda la fruta que no he comido en mi vida.







          

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