Y al final... ¡mi parto!

Hace ya mas de una semana del parto y sigo pensando que no podría haber imaginado un día mas bonito. Alguna vez he contado que me enfrenté al parto sin idea de nada, he pasado mi embarazo pensando en que todo saldría perfecto y genial, que no debía tener miedo de nada porque el parto es un proceso natural, el cuerpo es muy sabio y solo hay que escucharlo.
Esto puede sonar muy zen pero mi idea principal era dejarme llevar y que saliera como tuviera que salir, cada parto es un mundo y siempre he huido de esas historias de partos de terror porque lo único que se consigue haciendo caso a esos partos es meterse en la cabeza que el parto es un proceso peligroso en el que se pone en riesgo la vida de la madre y del bebé. Si es cierto que hay partos y partos y por eso yo hoy quiero contar mi precioso parto, mi parto respetado, porque parece que solamente se difundan los partos de terror, hoy quiero contar que se puede parir sin miedo.

No llegué a cumplir ni las 39 semanas de embarazo, y eso que todo el mundo me decía que a las primerizas se nos retrasa siempre, que siempre pasamos de la semana 40. Aquí vuelvo a decir que tampoco hice mucho caso de los comentarios de la sabiduría popular, si es cierto que en mi familia la opinión general era de que se iba a adelantar. Unos decían que el día 26, otros decían que en la noche del eclipse, pues no llegué ni al eclipse ni al día 26.

El jueves me sentía rara, tenía como unos tirones de espalda y algunos pinchazos así como de la regla, le di importancia ninguna porque estando ya en la semana 38 y pico del embarazo son cosas normales porque el peso del bebé y las contracciones Braxton producen cambios en el cuerpo.
El viernes esos pinchazos eran algo mas fuertes y yo por la tarde me fui a dar mi paseo diario, ya sabes que durante todo el embarazo he sentido la necesidad de moverme, además de por el movimiento por lo bien que me sienta el aire fresco. Durante el paseo yo sentía que esos pinchazos iban a mas pero pensé que podría ser de estar caminando, que llega un punto en el que el cuerpo se cansa antes. Esa noche me fui a dormir y le dije a Marido "no llegamos al lunes, esto ya son contracciones". Algo en mi interior activó una alerta y controlé un poco mirando el reloj, eran cada 50 minutos, cada 40 minutos, no muy rítmicas pero no pasaban de ser cada hora.
Y así fue como el sábado amanecí a las 6 de la mañana con ciertos dolores cada 15 minutos, a las 8 de la mañana eran cada 10 minutos largos y llamé al teléfono de atención 24h que facilita mi hospital para estos casos. La chica al teléfono me dijo que podrían ser contracciones preparativas al parto, que desayunase tranquilamente en casa y fuera viendo. Yo ya andaba moviéndome por casa porque el cuerpo me pedía moverme y respirar y cuando Marido puso el desayuno y yo no fui capaz de comerme ni media tostada lo supe "esto no son contracciones preparativas, yo estoy de parto" (el desayuno para mi es como un ritual y si no conseguía ni desayunar no podía ser otra cosa que el parto).
Marido se duchó tranquilamente, a mi ya no me dio ni para ducharme porque aquello ya eran contracciones cada menos de 10 minutos, y yo llamé otra vez por teléfono (esto es un servicio genial, al otro de lado de la línea hay una matrona que guía a la mujer, pregunta el estado y da consejos, de esta manera cuando la mujer llega a la sala de partos lo tienen todo listo). A las 9 de la mañana estábamos en el taxi.
Ya tenían nuestra sala lista, me hicieron el primer tacto de todo el embarazo y resultó que ya tenía el cuello del útero borrado completamente y estaba dilatada de 3cm, después de una ecografía rápida entre contracción y contracción nos dijeron esa frase tan esperada "usted está de parto, se queda".
Me trajeron una colchoneta para poder estar en el suelo, estuve de rodillas, estuve tumbada en el suelo de todas las posturas posibles, caminando por la habitación, de pié ... en definitiva pude moverme libremente y tal como me lo pedía el cuerpo en ese momento y fue algo que agradecí porque tumbada me dolía mas. Escuché a mi cuerpo en todo momento, le respiraba al bebé, hablaba mentalmente con ella y nos decía que lo estábamos haciendo muy bien.

Llegados los 5cm a eso de las 12 del medio día yo ya no podía mas del dolor y pedí la epidural, en principio en el fondo había algo en mi que tenía cierto miedo a que el parto se retrasara pero una vez puesta y desaparecidos los dolores aquello fueron como unas vacaciones, después de haber llegado al dolor de los 5cm me supo a paraíso, tan bien me sentó que hasta me comí un menú completo con postre incluido. Me pusieron una dosis mínima de oxitocina

Me sentó tan bien la epidural que hasta pude comer, estuve tan tranquila, me sentía como en unas vacaciones. Dilaté tranquilamente hasta los 8 cm y llegado ese punto me bajaron la dosis de oxitocina, dilaté el resto apenas sin oxitocina, el cérvix estaba muy blando y la dilatación completa llegó sin problemas. En ese momento empecé a sentir como mi bebé empujaba para salir al mundo, sentía que yo simplemente tenía que ayudarla a llegar porque el resto del trabajo lo hacía ella. En mi interior hablaba con ella y le decía que juntas lo estábamos haciendo genial y que no quedaba nada para conocernos. Fue tan bonito sentir que empujábamos juntas, que fue un camino de las dos. Fue tan increíble sentir que las dos queríamos aquello.

Y así, después de poco mas de una hora y media de expulsivo, llegó a mis brazos mi mundo, mi todo.
Tuvimos mas de horas de piel con piel en las que hubo el primer contacto de lactancia, dejaron latir el cordón antes de cortarlo, la placenta también pude empujarla. Me sentí muy respetada en todo momento, nunca sentí prisas ni presión por parte de las matronas que me acompañaron, en todo momento sentí que las decisiones eran mías y de nadie mas.
He tenido un pequeño rasgado, el que se conoce de grado 1, y los puntos me los hicieron teniendo a mi bebé encima mientras Marido y yo flipábamos con el momento así que de los puntos ni me enteré.

No llevaba ninguna idea sobre el parto pero jamás había pensado que mi parto fuera a ser tan bonito como lo ha sido. Quizás por eso estoy tan contenta, haberme presentado al parto sin ideas fijas, haber enfrenado el reto sin nervios ni miedos ha hecho que para mi haya sido tan perfecto.

He querido contarlo porque se suelen contar los partos que terminan en trauma, he querido contarlo para demostrar que se puede parir de otra manera, el parto es nuestro, de cada una de nosotras y somos nosotras las que tenemos ese poder interno para decidir que todo irá bien, todo saldrá bien. Es un viaje que cada madre recorre con su bebé y centrarse en eso ayuda a dejar el miedo de lado.
Se que suena muy místico dicho así, pero durante mi parto hablé mucho con mi bebé, le decía lo bien que juntas lo estábamos haciendo, respiraba tranquila y fue algo que me ayudó muchísimo a conectar.

Ojalá, deseo de todo corazón que todas las futuras madres puedan disfrutar de un parto tan bonito como el que yo he tenido.



Ahora mismo soy un dispensador de leche 24/7, estoy en un bucle de cansancio infinito pero esto son cosas del posparto que ya contaré en otra ocasión (espero que pronto).

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¡Un saludo!


          

Comentarios

  1. Mi parto fue similar al tuyo. La diferencia es que me dijeron que lo mío eran pródromos de parto porque estaba de 2cm y me tiré todo el día de parto en mi casa y en el coche con unos dolores... Cuando volví ya estaba 5 y cuando me pusieron la epidural, igual que tú, sentí que eso eran vacaciones... La única diferencia es que mi hijo nunca se agarró bien al pecho pero bueno, esa es otra historia.
    Yo también creo que no tener ideas preconcebidas ni ir con miedo hace mucho.
    Disfruta mucho de tu hija!

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  2. Mi parto fue muy igual. Al leerte me he sentido muy identificada. Mi bebé fue un niño 😍.

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