Vuelta a la fotografía

Una de mis maneras de desconectar del mundo es la lectura, pero lo que siempre me ha ayudado a estar en la luna es la fotografía. Hace ya algunos años iba con la cámara de fotos debajo del brazo a todas partes, salía con tiempo de casa, me paraba en cualquier momento a hacer alguna foto sin preocupación de llegar tarde al trabajo o llegar antes o después a casa, en mis días libres me perdía con la cámara y lo único que hacía era escuchar música y apretar el disparador durante horas. A veces la perdición era en mis cuatro paredes delante del trípode haciendo sesiones infinitas de autorretrato, pero todo giraba siempre en torno a la fotografía porque cuando no tenía la cámara en mano me dedicaba a procesar las fotos para subirlas a mi galería.

He descubierto que la magia reside en que la fotografía me obliga a centrarme en el momento, es una manera de pensar en ese instante y todo lo demás no importa y cada vez que salgo de casa con la cámara en mano me siento bien conmigo misma, me siento tranquila y lo mas curioso es que miro el entorno en busca del siguiente disparo, nada mas importa.

En junio volví a las andadas con mi Pentax K-3 y me dije a mi misma que para mis siguientes vacaciones no habría excusas para no llevarme la cámara, me dije a mi misma que por mucho que sea un peñazo pasar con la cámara por el control de seguridad del aeropuerto cargaría con la cámara, objetivos, cargador y baterías. Así lo he hecho y en la última semana de vacaciones que he pasado en España no he salido de casa sin la cámara ni un solo día y me siento orgullosa de ello.


Sin título

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Si quieres ver el resto de las fotos que he hecho desde entonces puedes visitar mi galería de Flickr.



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