5 años

Nunca quise casarme, pasé mi infancia y mi juventud entera diciendo que nunca me casaría. El matrimonio son papeles que no hacen falta sin el amor es verdadero. Siempre me había visto viviendo con tres hijos y mi pareja pero sin firmar ningún tipo de papel, ni de blanco ni por lo civil.

Nunca digas nunca, hace casi 10 años llegó una persona a mi vida con la que desde el principio quise contraer matrimonio y nos decíamos que era una locura, que no podíamos casarnos después de un año juntos así que lo dejamos pasar y no le dimos importancia ninguna, nos centramos en nuestro amor, en nuestra locura, en nuestra vida sin preocupaciones, en nosotros mismos. Hasta que llegó el momento en el que por unas cosas y por otras vimos que por desgracia hay muchas situaciones en las que es mejor estar casados y nos lanzamos.

Organizarlo no fue fácil porque ya vivíamos en Suiza y queríamos casarnos en España, además teniendo en cuenta mi doble nacionalidad todo se complicaba un poquito en cuanto a los papeles porque, como decía yo en aquel entonces, nos teníamos que casar por doble. Aun que no fuera así pero casi, porque todos los papeles del registro civil tuvimos que entregarlos también en el consulado suizo en Madrid para que Suiza reconociera el matrimonio.


Ya han pasado 5 años y lo recuerdo como si fuera ayer, mi vestido verde, mi peinado y maquillaje por una chica muy profesional (algo que jamás tampoco hubiera pensado que pasaría nunca), él con su camisa y su pajarita. Estábamos radiantes y fue un día muy bonito acompañados de nuestra familia mas cercana, nuestros padres estaban radiantes. El hecho de que mi madre me organizase un ramo de flores, yo no quería nada de eso, así que ni me molesté pero mi madre tuvo la preocupación de organizar algo. Recuerdo como si fuera ayer la sorpresa que nos dieron las madres con la tarta, tampoco queríamos nada de eso pero mi suegra organizó la tarta preferida de Marido y mi madre los muñequitos de encima de la tarta (una pareja subida en una bicicleta roja, que es el color de mi bici), fue un detalle muy bonito y muy divertido porque ni Marido ni yo nos lo esperábamos para nada.

Fue un fin de semana precioso, un fin de semana que repetiría sin pensármelo dos veces. La celebración de nuestra boda duró tres días porque antes, durante y después estuvimos brindando y comiendo sin parar.

Ya han pasado 5 años y todavía hoy le pregunto a Marido si quiere casarse conmigo otra vez, porque lo haría una y mil veces mas si tuviera que hacerlo. 


¡Un saludo y no te vayas sin dejar tu comentario!


               

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