Ser madre sin serlo todavía

Hace unas semanas han tenido lugar una serie de discusiones y comentarios en las redes sociales a raíz de que una persona sostiene que las infértiles sufrimos por la maternidad por el rol y la presión social y que decidimos por nuestros maridos en esto de meternos a un tratamiento de reproducción asistida sin tener en cuenta la opinión de nuestra pareja. Esta persona también sostiene que somos del tipo de mujeres que solo nos sentiremos realizadas en nuestro papel como mujer cuando consigamos ser madres y que esto nos lleva a una obsesión sin salida terminando en depresión (cierto hasta cierto punto, igual de cierto es que cuesta muchísimo aceptarlo y pedir ayuda profesional).


Desde los 20 ó 22 años de edad me veo con tres niños corriendo y jugando por casa, y no se muy bien qué es lo que me llevó a tener esta visión de mi misma, quizás algo que pasara en mi vida, pero no me voy a parar ahora a hacer un psicoanálisis para sacar la razón de peso por la que se despertó en mi ese sentimiento, esa necesidad de ser madre.

Hay mujeres que saben desde siempre que no quieren tener hijos, no tienen esa necesidad, no tienen ese sentimiento materno, saben que nunca querrán tener hijos, contemplan una vida para ellas mismas y así se sienten plenas, ni si quiera se dejan influenciar por la presión social, ellas tienen claro que no quieren hijos y es totalmente respetable, es una opción completamente válida.

Otras mujeres no se plantean nunca la maternidad, nunca se les cruza por la cabeza la idea de cuestionar si tener hijos o no y de pronto les viene por sorpresa, tienen hijos y son plenamente felices, también se puede dar el caso de que nunca lleguen a tener hijos y sean igualmente felices.

Yo soy de las que lleva diez años esperando a que sea el momento, diez años en los que en unos momentos mas que en otros siempre he vuelto a tener esa visión de mi misma con tres hijos y una familia feliz, diez años siendo madre sin serlo, sintiendo que es algo que me llenaría cuando llegase el momento. Diez años en los que no tuve la pareja correcta o en los que la situación económica digamos que no era muy óptima.
Se que como mujer soy muy válida sin hijos, se que como ser humano y como persona valgo mucho independientemente de tener hijos o no y se que hay muchísimas cosas que podría hacer de mi vida sin tener hijos (tengo un plan B en el cajón por si los tratamientos de fertilidad no dan resultado, pero esto lo contaré otro día). Pero la vida que yo quiero es con hijos, quiero que esa visión sea real, quiero que esos hijos que he visto en un espejismo estén en mis brazos, y si no son tres será uno y le querré como a tres. Llevar mas de dos años visualizando una preciosa habitación infantil, saber cómo se llamarán mis hijos no es obsesión sino soñar y hay muchos sueños que pueden hacerse realidad.

Y aquí es donde vuelvo al punto de partida y lanzo la pregunta ¿crees que si en mi no se hubiera despertado ese sentimiento de maternidad me metería a un tratamiento de reproducción asistida?
Si mi marido y yo no quisiéramos tener hijos no estaríamos metidos en un tratamiento de fertilidad. Si se da el caso y todo esto no resulta y al final no logramos tener hijos tendremos que plantearnos el plan B, ese será el momento en el que yo como mujer que siempre los ha querido tendré que aceptar tener una vida sin hijos, tendré que aceptar la derrota.

No quiero aceptar una derrota sin antes haber luchado, sin antes haberlo intentado porque, aun que no los tengo, yo ya soy madre.



¡Un saludo y no te vayas sin dejar tus comentarios!


                


Lo + leído

Los ciclos de la vida: Queriendo ser Mamá

Me paso a la copa menstrual