Saliendo del agujero


Siempre he pensado que la leche de fórmula es el demonio, una de las razones de ello es que están producidas por grandes multinacionales. Siempre he imaginado mi maternidad con lactancia materna exclusiva, no es que lo idealizase pero así es como estaba en mi cabeza, así es como siempre me lo había imaginado pero nunca me habían contado lo difícil que resulta la lactancia materna.
He leído sobre brotes de crecimiento, he visto conferencias sobre la importancia de los primeros momentos con el bebé después del parto para favorecer un buen establecimiento de la lactancia y en las que además explican la posición en la que debe estar el bebé para que no se den problemas. Todo muy técnico y objetivo pero nadie me había hablado del factor psicológico, de la carga emocional, del agotamiento físico y mental que supone la lactancia materna.

En mi última publicación hablé que en casa tomamos la decisión de introducir un biberón de leche de fórmula al día, dejando a un lado mi postura sobre la leche artificial y con miedo porque hay momentos en los que parece que esté traficando con droga, hay personas que defienden la lactancia materna exclusiva que me han juzgado como si me hubiera unido a una secta o estuviera urdiendo un plan de destrucción mundial. Soy partidaria de la la lactancia materna, pero también partidaria de poder tener energía cuando mi hija me necesite y esto lo he logrado con ese biberón de leche de fórmula al día.

Llevamos poco mas de una semana con el biberón antes de irnos a dormir y hemos logrado estabilidad, es cierto que puede coincidir con haber finalizado el brote de crecimiento que se da a las dos o tres semanas después del nacimiento, pero como conté en el post anterior parece que hemos roto el ciclo de cansancio y que ahora la niña tiene incluso mas energía a la hora de las tomas de pecho, ya no está cansada y tiene toda la energía para que las tomas de pecho ya no duren una hora, coge el pecho con mas fuerza y está mas tranquila, menos nerviosa. Y nosotros hemos ganado también un par de horas de sueño por la noche y sobre todo estar menos agobiados viendo a la niña nerviosa al pecho porque estaba cansada y no lograba mamar bien pero tenía hambre y no podía comer por el cansancio.

También tengo que decir que esto esta teniendo sus dificultades y es que ese biberón al día estriñe un poco a la niña, y en lugar de 5 - 6 cacas en 24h hay 2 deposiciones en 24h. La orina no me preocupa porque sigue habiendo unos 8 pañales mojados. Así que a la niña le cuesta mas y hemos tenido que añadir una rutina de masajes y ejercicios para ayudarla, para que el atasco no sea muy grande.
Otra dificultad es que al faltarle una toma a mis pechos pues se hinchan e incluso llegan a dolerme hasta que me los descargo, el consejo que alguien me ha dado es quitar con el sacaleches la cantidad justa hasta que se ablandan los pechos para que se regulen a que a la hora del biberón no hay toma y produzcan menos cantidad, por eso es importante elegir mas o menos la misma hora para el biberón, además de establecer una rutina para el bebé (desde aquí doy las gracias a esa persona que me ha dado su apoyo basándose en su experiencia personal y que me ha facilitado tantísima información, gracias de verdad, eres todo amor).

Lo he notado mucho, sigo estando cansada pero ya no tengo esa rabia ni ese agotamiento debastador que me consumía, empezaba a tener cierto rechazo a estar con el bebé porque estaba al límite de mis energías y todo eso ha desaparecido. Es cierto que sigo pensando de alguna forma que estoy siéndole infiel a mi bebé cuando le robo ese rato al pecho pero es verdad que vale mucho mas mi energía y mi bien estar, que mi presencia descansada es lo mejor que puedo darle a mi hija, desde que estoy descansada volvemos a tener esos momentos de mirarlos a los ojos, de conexión y eso es lo mas valioso para mi ahora mismo.
Además quien sabe si después de unas semanas podemos ir eliminando ese biberón y volver a la lactancia materna exclusiva.

Ahora se que he tomado la decisión correcta, que seguir mi instinto ha sido lo mejor que he podido hacer porque estamos saliendo del agujero del cansancio y nos sienta bien a toda la familia (incluyendo al gato, que el pobrecito estaba también un poco nervioso con esta situación).

Se avecina la siguiente crisis de lactancia así que nos viene genial a los tres estar descansados y con las pilas de la paciencia cargadas a tope.

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¡Un saludo!


          

Comentarios

  1. Tú hazlo como buenamente mejor puedas y lo que os funcione, eso será lo mejor.
    Yo también tenía todas las expectativas con la LM y, hoy por hoy, si tuviera otro hijo lo volvería a intentar pero no tengo mucha fe en conseguirlo y no me fustigaría por ello. Todo lo que se pueda bienvenido sea y sino sin dramas.
    Besos

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