Embarazo: semana 34


Definitivamente se acabaron los unicornios, los arcoíris y el brillibrilli. Hasta ahora me he encontrado bien, con sus mas y sus menos pero tengo que decir que no me puedo quejar demasiado pero esta semana ha empezado el fin del bienestar, al menos el bienestar físico.

Mis pies empiezan a ser morcillas, procuro tenerlos en alto todo el tiempo que puedo cuando estoy en casa, el reposapiés del salón es mi mayor aliado y no se separa de mi campo de visión y eso ayuda muchísimo pero una vez que salgo de casa, en cuanto paso un par de horas sentada normal el tamaño de mis pies se multiplica por dos.

El descanso por las noches es mucho mas ligero, no logro alcanzar sueño profundo o descanso prologando y hay días que me cuesta mucho quedarme dormida porque si no es la postura es que la niña parece que justo cuando me meto en la cama decide ponerse a bailar el mambo y así no hay forma de que encuentre el momento de quedarme dormida. Así que he empezado a recuperar las siestas, como al principio del embarazo, porque me noto con sueño durante el día, a veces hasta me quedo dormida en el sofá y no me doy ni cuenta.

Lo mas raro de todo es que a pesar de la falta de sueño, a pesar de la pesadez y a pesar de que empieza  a faltarme la movilidad no he parado de hacer cosas porque esta semana he estado de cocinillas con tarta de manzana, bizcocho y recetas varias, también paseos refrescantes y relajantes por el bosque que hay cerquita de casa. A paso de tortuga porque la barriga empieza a pesar lo suyo pero son paseos que me ayudan a desconectar, me ayudan a recargar las pilas y esos ratos en el bosque me encantan y no voy a dejar que el embarazo me aleje de abrazar árboles.

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Esta semana he notado que los movimientos de la niña también son mas lentos y es una fase muy divertida porque a mi panza le salen huevos y se deforma (que pueden ser contracciones del útero y puede ser la niña cambiando de postura). Sea lo que sea Marido y yo nos partimos de la risa viendo mi barriga ahuevada cuando estamos tirados en el salón.

Estar sentada empieza a ser incómodo, estar tumbada sea como sea también empieza a ser incómodo, estar de pie mas de lo mismo. Hay momentos en los que no se que postura coger porque si no se me clavan los pies de la niña en las costillas es porque me tira la espalda o mi vejiga se siente aprisionada así que está empezando a ser difícil encontrar una postura en la que me encuentre cómoda de cualquier manera.

Lo bueno de esta semana es que los ardores se han reducido un poco y yo no se si es porque la niña me aplasta mucho menos el estómago, porque además ahora logro comer mucho mas que hace un par de semanas. Noto que mi barriga está mas baja, puede que por el peso de la niña o su postura o que ya esté de camino a encajarse pero me alivia porque ahora cuando tengo hambre puedo comer porciones normales.

Ya he empezado a planificar las lavadoras, me he puesto un día de la semana que viene para lavar toda la ropa de bebé y que todo quede limpio, seco y me de tiempo de ir guardando todo. Cuando termine con la mini ropa dejaré preparada la bolsa para el hospital, que no me piden muchas cosas, es todo muy básico, pero prefiero tenerlo ya listo para cuando llegue el día poder tirar de mochila y listo, cuando lo haga intentaré sacar energía para un post en el que cuente concretamente lo que llevo en mi bolsa.

Y esto es todo, estoy a 6 semanas de la fecha prevista de parto y empiezo a sentir un poco de algo entre vértigo y emoción, no sabría como describir la sensación, algo tipo "agárrense que vienen curvas".

¡Hasta la semana que viene!

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¡Un saludo!


          

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