Ya no te reconozco



Has dejado de ser la que eras, tus calles son un cascarón vacío y artificial dedicadas al turismo en masa. La vida se reduce a las compras en franquicias internacionales, la paella congelada y la sangría de tetra-pack, has perdido tu identidad, has perdido ese carisma especial que te hacía diferente.

Tus calles se han llenado de gente con maletas, personas que su único interés es gastar el dinero en ropa de usar y tirar, ya ni si quiera se molestan en conocerte de verdad, ya ni quiera les interesa tu valor histórico o ver como es la vida de verdad en tu núcleo urbano. Ahora solamente se quejan de la presencia de mujeres de la vida, que siempre han estado ahí pero parece que esta cara de tu vida no se lleva muy bien con quienes sus ambiciones son llenar la maleta de ropa barata y volver a casa con el monedero vacío.

Ahora no eres mas que un parque de atracciones en el que lo único que queda es esa preciosa luz de la que siempre he estado enamorada, esa luz al atardecer que inunda las fachadas de los grandes edificios de la Gran Vía.

Tus habitantes, esos que hacían de ti una ciudad especial y llenaban tus calles de una vida verdadera, se han visto obligados a escapar de ti porque el turismo lo ha devorado todo. Consiguiendo que te echen de menos porque, Madrid, ya no eres la misma que yo conocí.


               

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