Reduciendo basuras

Hace un año me pasé a la copa menstrual, mi razón principal para utilizarla fue mi salud porque a finales del 2015 tuve una infección vaginal y mi teoría es que el uso de tampones fue una de las posibles causas del desequilibrio de la flora bacteriana aun que en el médico me dijeron que no.

Según fui investigando sobre el uso de la copa menstrual me di cuenta de que también sería un ahorro en la economía del hogar, aun que el precio de la copa pueda parecer caro se amortiza cada ciclo porque se utiliza la misma. Yo la llevo utilizando un año pero conozco gente que ha utilizado la misma copa durante 8 a 10 años, así que al final el ahorro es mucho.

Además de ahorrarme el dinero en cada ciclo por no tener que comprar compresas y tampones lo hemos notado en la basura de casa. Cada vez que me venía la regla se llenaba el cubo de basura con compresas y tampones, imaginaros la cantidad de basura generada en un año, la cantidad de basura que he reducido utilizando la copa este año.


La copa no me gusta mucho para dormir, durante el día me siento super cómoda, ni me entero de que la llevo puesta, pero para dormir todavía no le he cogido el tranquillo así que sigo utilizando compresas. Viendo los vídeos de ésta chica, que es toda una experta en menstruación, encontré uno de sus vídeos hablando de las compresas de tela y como estaba en ese momento en el que miraba por mi salud me compré un set de compresas de tela en una tiende online que tiene de todos los tamaños, gustos y colores. Al igual que la copa menstrual, las compresas de tela es otra de esas cosas que se convirtieron en la compra del año, ya no me tengo que preocupar de pedirle a Marido que me compre compresas cuando va a la compra porque no me quedan en casa y no se si me va a venir la regla.

Con las compresas de tela no me sudan las partes íntimas como con las desechables, mi olor corporal durante la menstruación no es tan intenso (yo no se porque se empeñan en vendernos compresas desechables perfumadas cuando todas sabemos que eso al final huele peor, que ese perfume no ayuda a cubrir el aroma corporal sino que lo empeora). Otra cosa que ya no tengo son los picores que me causaban las compresas desechables, sobre todo en verano.
La única pega que tienen es que hay que lavarlas, pero yo lo que hago es enjuagarlas con agua fría para quitar la sangre de esa noche y después lavarlas en la lavadora metidas en una bolsita separadas con la ropa interior.

Si es cierto que para utilizarlas por la noche tendría que haber cogido un tamaño mas grande, son de 10 pulgadas y en la tienda donde las compré también las tiene de 12 pulgadas. Pero bueno, no me resulta demasiado trágico y puedo vivir con ello.

En el siguiente post sobre reducción de basuras hablaré de las toallitas desmaquillantes.

¿A ti te gusta la idea de las compresas reutilizables? ¿Te animarías a usarlas?


¡Un saludo y no te vayas sin dejar tus comentarios!


               

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