La inocencia perdida

Qué bonito era todo aquellos seis primeros meses de Kinderwunsch, aquellos primeros meses de búsqueda activa del embarazo en los que todo era tan divertido, en los que se tienen relaciones mínimo 3 veces a la semana porque apetecía.

Qué bonito aquel tiempo mejor en el que la preocupación era analizar el mercado de los carritos de bebé para estar seguros de que cuando llegase el momento, que sería pronto, lo tuviéramos claro y tuviéramos entre manos el mejor carrito en cuanto a relación calidad precio. Siempre hemos dicho que para el país en el que vivimos donde puede ser que llueva durante tres semanas seguidas, donde es posible que la nieve cubra las calles durante meses es mejor un carrito con ruedas grandes y nuestro criterio de búsqueda de carrito era ese.

Aquellos primeros meses de búsqueda en los que estábamos segurísimos que el siguiente mes sería el bueno, el siguiente mes sería ese en que la regla se retrasaría para darnos una buena noticia y por eso había que pensar ya en los muebles de la habitación infantil y pasábamos horas midiendo la habitación, comparando los precios, mirando por la practicidad de cada mueble para que así cuando llegase el momento yo no tuviera que ir a la tienda con un barrigón enorme en el último momento a por los muebles.

Esos meses en los que me puse a mirar como mejorar mi alimentación para poder aumentar las probabilidades de embarazo y porque pronto estaría embarazada. Esos en los que se navega todo internet para ver cuales son las mejores vitaminas para preparar el cuerpo, porque se quiere lo mejor para una misma y para el bebé que vendrá en seguida.

Aquellos primeros meses en los que incluso da tiempo a fantasear con el nombre si es niña, y descartando nombres de niño porque ninguno nos convence. 


Que preciosa inocencia que ya no está, que bonita burbuja de sueños que ha explotado en el aire, esa inocencia perdida que no volverá jamás por mucho que la queramos recuperar porque ahora ya no pensamos en carritos, ya no pensamos en nombres, ya no pensamos en los muebles de tamaño infantil. Aquella magia ya no está, ahora solo pensamos en que todo salga bien, pensamos en cuándo podemos empezar el tratamiento, pensamos en que no haya complicaciones para crear a nuestro bebé.
Hemos sustituido la elección del carrito por la elección del mejor embrión para transferir, hemos sustituido la medición de los muebles por las inyecciones de hormonas, hemos dejado el nombre para pensar en que el embrión transferido implante y podamos estar embarazados.

La magia se ha ido, la inocencia se ha perdido.
Posiblemente vuelvan después de 9 meses de embarazo, pero tampoco estoy segura.


¡Un saludo y no te vayas sin dejar tu comentario!


               

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