Los ciclos de la vida: Raquel

Me encantan las historias con final feliz, y es que ayudan a ver que si se puede. No es que el resto de las historias no me gusten, para nada, cualquier historia es digna de ser contada, pero para que nos vamos a engañar ¿y lo que ayuda ver que hay personas en una situación similar que lo consiguen?

Hoy cuenta su historia Raquel, bienvenida a este espacio, y de ante mano gracias por abrirnos tu corazón.


Hola, mi nombre es Raquel (@paseandoconeloy) y tengo 39 años. Después de varios tratamientos de fertilidad por fin fui madre de un bebé precioso que ahora tiene 13 meses. Mi pareja tiene 42 años y en principio parecía que el problema de infertilidad era de él, pero después de varios tratamientos y muchas pruebas, el “problema” lo tenía yo.

La infertilidad es algo que no se comprende demasiado desde fuera, ¿Te sentiste comprendida o al menos apoyada por parte de tu círculo cercano? 


Cuando “empecé” en el mundo de la infertilidad ya había tenido varios casos cercanos que habían pasado por lo mismo por lo que no me pilló de nuevas. Dos cuñadas y dos amigas pasaron por tratamientos con diferentes resultados. Al menos con ellos podía hablar abiertamente y ya cuando fuimos a la primera visita, tenía más o menos claro los tipos de tratamiento que había. Mi madre se pensaba que no quería tener hijos por lo que cuando le dije que íbamos a ir a una clínica se preocupó, pero me apoyó desde el primer minuto. Poco a poco se lo fui contando a amigas lo que era una liberación y todas me apoyaron desde el principio, aunque no quita que tuviese que escuchar comentarios desafortunados después de varios intentos del tipo: “si no te quedas embarazada es porque en tu subconsciente no quieres quedarte embarazada”. Eso fue justo antes del último intento y me dolió como nunca antes me había dolido un comentario. A día de hoy, 2 años después, sigue doliendo como el primer día.



¿Tu pareja y tú os sentisteis comprendidos por el equipo médico? 


De primeras empezamos por la Seguridad Social y bueno, el médico de cabecera de primeras apenas le da importancia, luego te manda a urólogo y ginecólogo y todo se hace eterno y te explican las cosas como muy por encima, al menos en nuestro caso. Cuando llegamos a la clínica, en nuestro caso a IVI Madrid, cuando hablas con un médico especialista en reproducción asistida parece que te toma más en serio y te explica todo mejor. Te explica muy bien los procedimientos a seguir, los tipos de tratamientos que hay, aunque creo que hoy en día sigue habiendo poca comprensión después de varios negativos seguidos. Cuando acumulas negativo tras negativo y lo único que te dicen es que son las estadísticas y que hay que seguir probando sin hacer más pruebas pues si que empiezas a sentirte incomprendido hasta el punto de buscarme yo nuevas pruebas que me llevaron a inmunología y hematología. Ahí si me sentí comprendida. Me hicieron muchas pruebas y cuando tuve los resultados en la mano volví a IVI, se los di a la doctora junto con el tratamiento que me mandaron, y bueno, llegó tan deseado positivo. Creo que hoy en día los médicos deberían mandar más pruebas y no esperar al quinto negativo para empezar a implicarse.



Después de tantos negativos, tanto esfuerzo en la búsqueda del embarazo ¿sigues sintiendo la presión de la infertilidad a pesar de haber conseguido el positivo? 


Si, por supuesto. Creo que es algo que nunca se olvida. Tengo a mi peque conmigo, pero sigue doliendo saber que no va a poder tener un hermanito a no ser que se produzca el milagrito, que podría llegar, pero lo veo imposible. Sigue doliendo pensar que no puedo concebir de forma natural. Es algo que siempre irá conmigo.



A veces tengo la sensación de que desde fuera se tiene una imagen muy diferente de la infertilidad y de quienes acudimos a la reproducción asistida ¿Crees que se debería hablar más abiertamente de la infertilidad? 


Si. Por desgracia somos muchas infértiles en el mundo y parece que nos tenemos que esconder por no poder tener hijos de forma natural, pero no debería ser así. Yo siempre lo he hablado abiertamente. No voy con el cartel en la frente que pone “soy infértil” pero si sale el tema no me escondo y de repente te das cuenta que conoces a más gente que está pasando por lo mismo que tú y quiere que le cuentes tu caso y se siente comprendido. Si se hablase más abiertamente creo que ese peso que llevamos a la espalda sería menor y podríamos llevarlo todo de forma más natural, sin estar mintiendo de a dónde vamos, de los tratamientos que seguimos, de por qué estás tan triste. Llorar a escondidas tras saber que no puedes tener hijos sin ayuda o tras un negativo es algo muy doloroso. Si se hablase más y nos sintiésemos más comprendidas, el dolor quizá sería el mismo, pero se llevaría de otra forma.



Para terminar ¿qué consejo le dirías a una pareja que acaba de llegar al camino de la infertilidad?


Que se informen, que lo hablen abiertamente que se darán cuenta que hay más gente que pasa por lo mismo y no lo saben. Y yo en mi caso, recomiendo que no esperen al quinto negativo para empezar con más pruebas. En mi caso creo que, si me las hubiera hecho antes, me hubiera evitado mucho sufrimiento, quizá no, pero es como lo veo.



Raquel, se que después de un largo camino podrás disfrutar de ese regalo de la vida. Te deseo mucha, muchísima felicidad.


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Comentarios

  1. Estoy de acuerdo contigo cuando comentas que hay mucha desinformación. Por desgracia, la infertilidad sigue siendo un tema tabú y eso hace que la gente se reprima. Ser infértil es una putada, está claro, pero no hay nada malo en decirlo y reconocerlo. En cierta manera es como un alivio poder hablar de ello abiertamente, ver que hay mucha gente que pasa por lo que tú estás pasando, que no estás sola. De esta forma una se siente comprendida.

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    1. A ver, tampoco se lo voy contando a todo el que se cruza conmigo. Si sale el tema pues sale y no lo oculto. Igual que tampoco tengo miedo de que alguien que lee mi blog sepa quien soy, pues no es anónimo.
      Pero es una realidad, es algo que está ahí, cada vez mas personas tienen hijos mediante tratamientos de fertilidad, incluso las propias familias no lo saben, así que no veo nada de malo en "salir del armario".

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