Volver a la infancia

Hoy vuelto a tus calles, aquellas en las que nada o casi nada importaba. Aquellas calles en las que no había tormento, en las que todo eran sonrisas, en las que nunca hubo lugar para pensar en nubes grises, allí donde cada verano mi piel se tostaba al sol y la inocencia todavía formaba parte de mi.

Hoy vuelvo a aquel mar que cada verano era dueño de mi cuerpo, el único dueño de mi cuerpo que me atrapaba con sus olas gigantes y su agua salada llevándome a un mundo lleno de sueños y carcajadas.

Hoy vuelvo a aquel lugar en el que siempre fui feliz, aquella ciudad donde las únicas piedras del camino eran las que adoquinan sus calles, las piedras de mis bolsillos quedaban muy lejos y mi corazón volaba ligero con las gaviotas entre el sol, atravesando el aroma del mar en el aire.
Siempre pude ser feliz porque el agua del mar y el viento se llevaban las penas.

Vuelvo a aquellos brazos de amor y cariño sincero, aquellos brazos que me acojan sin condiciones, donde se reía hasta el infinito.

Vuelvo para recordar, vuelvo para reencontrarme a mi misma, para buscar lo que un día fui y poder traer la maleta llena de aquellas sonrisas y cielo azul.

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