Wine Hostel (Porto)

Normalmente no hago grandes comentarios ni reseñas por lo alto sobre los restaurantes o los hoteles en los que me hospedo cuando voy de vacaciones, pero en esta ocasión el Wine Hostel lo merece.


No es un hostel que destaque por su modernidad, tampoco es uno de esos hostels en los que todo está decorado tan al detalle que el felpudo de la entrada hace juego con las sábanas de las habitaciones. Tampoco escogí el hostel por su temática dedicada a los vinos de la ciudad, tengo que decirlo, que la razón por la que escogí el Wine Hostel fue por su localización, me pareció muy económico teniendo en cuenta donde esta situado.



El Wine hostel destaca por ser un edificio de viviendas reconvertido en lo que es ahora, destaca por su peculiar combinación de vida juvenil con los muebles viejos.
Lo que mas me ha gustado es el toque hogareño que tiene, esa sensación de estar en el salón de una casa, esa tranquilidad de un barrio normal fuera del centro, lejos del tráfico y a la vez a cinco minutos de la vida de la ciudad. Al igual que la amable y continua presencia de sus empleados, siempre a disposición del huésped.

Marido y yo, a diferencia de London, esta vez nos hemos decidido por una habitación privada en el hostel y tengo que decir que me ha sorprendido gratamente. Colchón nuevo, cama muy limpia, habitación con balcón francés con vistas al pequeño parque frente al hostel, el cuarto de baño, aun que viejo, muy muy limpio. 

Otro detalle que me encantó ha sido la gran variedad de personas alojadas en el hostel, había hasta un padre con sus dos hijos (de unos 10 - 14 años) alojados por vacaciones allí. Las horas de silencio impuestas por el personal del hostel desde las 00h hasta las 8h siempre muy respetadas por todos.
Tienen dos ordenadores a disposición de todo el que quiera usarlos, la conexión wifi es gratis e ilimitada para quien esté alojado allí, también hay algunos libros y guías en el salón, además de una video consola.


La cocina (de la que no tengo fotos), área común en un hostel que normalmente es un puto delicado en cuanto a limpieza, muy amplia y de nuevo a destacar la limpieza y el orden. Además de estar siempre a disposición para uso de todos. Durante nuestra estancia dejamos nuestra comida en el frigorífico y en una estantería y tengo que decir que no hubo gorrones ;-)



No es un hostel cinco estrellas, porque tiene detalles mejorables, pero me sentí casi como en casa, tanto que hubo muchos ratos que pasamos tranquilos sentados en el salón leyendo :-)

Cerca del Hostel (a menos de cinco minutos caminando):

Nuestra experiencia ha sido muy positiva, recomiendo el Wine Hostel si estáis buscando un sitio tranquilo en el que hospedaos.



¡Un saludo y hasta la próxima!

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