Guerra contra las pulgas


Cuando vino a casa el pequeño peludo estaba lleno de pulgas, tanto que tuvimos que bañarle para ahogarlas. En la casa donde fuimos a buscarle compartía juegos y camas con un montón de otros gatos, además de dos perros grandes.

Llenamos todas las alfombras con sal y bicarbonato, aireamos cojines y colchas en las noches heladoras en el balcón, lavamos mantas, pasamos la aspiradora una y otra vez durante días, rociamos toda la casa con un spray ecológico de lavanda, le pusimos una pipeta a pesar de todas las recomendaciones que había leído de que a los gatos pequeños no se les pude poner pipeta anti parásitos hasta los 4 meses mínimo.


No volvió a haber signos de pulgas en ningún lado, hasta esta semana que encontramos una recorriendo el pelo de Fellini por la zona del cuello.

La acción ha sido volver a cepillarle, volver a ponerle una pipeta, volver a airear edredones y cojines, pasar la aspiradora y todo el proceso.
Menos mal que tenemos alfombras de fibra de coco y suelo laminado, y que el sofá es de cuero. Que son puntos que reducen posible foco.
En lo que no caímos en la cuenta fue en las pieles de oveja, como la que se ve en la foto. Tenemos 3, dos en el sofá, que en invierno son geniales para cuando hay días muy fríos y a mi me vienen muy bien para mantener el calor en la espalda. Y otra es completamente a uso exclusivo de Fellini, dueño y señor de mi silla Poang.
Posiblemente, al ser también pelo de bicho, haya huevos de pulgas en las pieles (es el único lugar que ya se me ocurre). Así que las tengo aireando y al sol en el balcón y un día de estos las pasaré por la lavadora después de sacudirlas fuera un bien rato.

A ver en que queda la cosa, espero que esta vez las erradiquemos.
Encontramos una sola, pero habiendo una puede que haya huevos por ahí o a saber.

¿Sugerencias?

¡Un saludo y hasta la próxima!

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