Cosas de clientes

¡No me toques el pan!


La semana pasada vino un cliente a desayunar que llevaba un pan que no era de los que van incluido en el combo del desayuno, amablemente le dije que ese pan que llevaba no está incluido y que si lo quería tenía que pagarlo por separado, por su puesto que para el combo podría coger también el segundo pan que va incluido.
Me dijo que no, que si iba por separado él no quería ese pan, que lo cambiaba.
Hasta aquí todo correcto.

La escena empezó cuando el señor, para volver a poner el pan en su sitio, en lugar de llevarse el plato y coger el pan con las pinzas, cogió el pan con la mano delante de mi caja y yo enseguida le dije que en ese caso ya no podía devolver el pan porque ya lo había tocado con la mano y yo eso no lo puedo vender.
Primero me debió tomar por ciega porque dijo que no, que no había tocado el pan con la mano.
Segundo jugó la baza de "soy extranjero y no me entero de nada" para ver si colaba y le regalaba el pan que no incluye el desayuno, que los hay muy listos y hacen esas cosas con estrategia. No tengo nada en contra de los extranjeros que hablan poco alemán, mi marido es uno de ellos, pero después de ver pasar tanta gente por delante de mis narices en mas de cinco años de cara al público se reconocer cuando uno no entiende y cuando uno se hace el tonto para ver si cuela.

Imaginar que cada uno de los cientos de clientes que pasan a desayunar por allí tocan el pan con las manos, menuda fiesta. Si a mi me exigen que lo haga con guantes, porque la normativa de higiene ni si quiera me permite lavarme las manos y con las manos limpias tocar los alimentos, sino que me tengo que lavar las manos y después ponerme los guantes, por las mismas cuestiones de higiene hay unas hermosas pinzas para que los clientes no toquen los alimentos.

El mismo día, un ratito después, vino una señora con un panecito en un plato lleno de mermelada, vino desde su mesa y claramente ya llevaba un rato el pan en su plato, y claramente ya había tomado medio desayuno. Pues la señora pretendía dejar el pan y cambiarlo por un croissant.
¡Claro! Tosa usted encima del pan, cuéntele su vida a su amiga y deje caer sobre el pan su aliento, llénelo de migas del croissant que se ha estado metiendo en su boca y a la media hora venga a descambiarlo. Perdón, pero no.

Menos mal que hay clientes que alucinan en colores, igual que yo, con el comportamiento de ciertos individuos y hasta se compadecen de mi.

Cierto que somos muy flexibles con los clientes y que les damos muchas libertades. Pero todo tiene un límite. No es porque ahora trabaje en un sitio así, es que ya antes de trabajar en la hostelería no se me ocurría hacer algo similar.


¡Un saludo y hasta la próxima!

Comentarios

  1. Madre mía que geta.
    Yo a veces pienso que no valdría para estar ahí porque me la colarían siempre y no sabría qué hacer ajajja
    Besos

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    1. Aprendes con el tiempo, yo era muy pavita cuando empecé de cara al público, ahora ya no paso ni una.... Me lo tomé como in ejercicio personal: controlar mis ganas de arrancar cabezas a ciertos personajes.. jajajajajaja

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  2. La gente tiene un morro que yo alucino hasta pepinillos de colores.... Y si cuela, pues eso que llevan ganado.

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    1. Van por la vida como si ellos fueran los únicos en el mundo.

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  3. Es que hay clientes muy míseros... :P
    A mí, en la tienda en la que trabajaba en Londres, me la intentaban colar con las moneditas. Seguro que de esas también tienes bastantes anécdotas. La de veces que me han intentado meter "dimes" estadounidenses o euros por pennies y libras... y lo mal que les sentaba que yo comprobara lo que me entregaban antes de darle el cambio ;).

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    1. Aquí con eso del dinero menos porque solo hay francos y euros, nunca me la han querido liar. Pero la de ¿tiene la tarjeta de cliente? ... si, en el coche. Y yo por dentro... ahhhh claro, y yo tengo ojos en su coche y la estoy viendo.....

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    2. Diles que tú tb tienes un tío en Graná, que les va a mirar el número de la tarjeta en un momentito, jajaja

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    3. Es que odio cuando hacen eso... También cuando trabajaba en el Burger y hacía el Drive... había unos cupones de 2 hamburguesas, patatas y refresco por tanto... o cupones de dos por uno y cosas así, que no todos los clientes tenían.....
      Y muchos en lugar de decir: tengo un cupón tal cual.... decían "quiero dos hamburguesas una de patatas y un refresco".. Llegaban a la ventanilla donde se paga y me daban el cupón.
      Es cierto que el cliente no tiene por qué saber que el cupón está ene l sistema programado con una tecla a parte..... peeeero que me contesten: es que usted tiene que saber que yo llevo un cupón....... claaaaaaarooooooo ... uno se llegó a poner tan estúpido que le tuve que decir: yo no soy dios como para estar en todas partes y saber que usted lleva un cupón en su coche.... jajajajajaja

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  4. Me reitero: admiro a quienes trabajais de cara al público. Ufff.. situaciones como las que nos cuentas no sé si podría aguantarlas (acabaría pegando voces, mandando a la gente a donde picó el pollo...). Me saldría mi bordería interior y la tendría por fuera todo el santo día (al igual que una úlcera).

    Mira que generalmente se tiene la idea de la picaresca española (o la caradura) y veo que es algo internacional e inherente al ser humano XD

    Un abrazo!

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