Me gustan las pipas (y a mis vecinos también)

Si, me gustan las pipas. Y he descubierto que en una filial del supermercado de Coop donde vivo venden pipas Churruca, creo que el Coop se hace de oro conmigo porque cada vez que voy por allí compro cuatro paquetes para la despensa de casa.
Lo malo de las pipas, es que una vez que abro la bolsa es no parar hasta que me la termino, y acabo con los labios rojos de la sal (se que no debería, tengo tendencia a tensión alta y debería cuidarme un poco, pero ni fumo ni bebo, las pipas son de mis pocos vicios).

Hace un par de días terminé el último paquete y tiré los restos de las cáscaras a la basura, y seguimos echando cosas en la bolsa.
Ayer quitamos del cubo la bolsa de la basura para terminan de llenarla y apurar la bolsa al máximo posible (en Winterthur, 10 bolsas de 35 litros cuestan 18 francos, así comprenderéis que apuremos al máximo cada bolsa), y pusimos la bolsa en el balcón para que no estuviera por medio de la cocina.

La puerta para salir de cocina al balcón es toda de cristal, esta mañana cuando entré en la cocina me llevé un shock porque esto (lo que se ve en la foto) es lo que me encontré.

Marido dice que ha debido ser un cuervo, en el barrio hay muchos y a veces están apoyados en la baranda del balcón. Lo mas alucinante de todo es que el bicho ha ido sacando todo de la bolsa, y ha debido sacarlo cascara por cascara de la bolsa porque no estaba rota.

Así es, queridos amigos, la vida junto al bosque.

¡Hasta otra!

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