Cómo perder peso sin morir de un ataque de nervios

Cristina, del blog La maternidad de Krika, se ha dispuesto a perder unos kilos para sentirse mas cómoda consigo misma. Nos ha pedido a sus fieles lectoras que le demos algún consejo sobre como hacerlo, supongo mas que nada para no morir de un ataque de nervios en el intento.
(Ya hablé hace tiempo de mis hábitos en otro post, que por cierto aquel cacharrito del que hablé es muy útil si el cacharro funciona, tuve que devolverlo porque no cargaba la batería).

¿Dieta? ¡Qué no cunda el pánico!


Yo he llegado a pesar unos 85 - 87 kilos, no me sentía mal conmigo misma hasta que empecé a adelgazar y me di cuenta de la calidad física que empecé a ganar. Mi talla era entre la 44 y la 46.
Nunca me lo tomé como una dieta estricta, ni si quiera hice eso de una dieta con un menú semanal ni me apunté a un gimnasio, simplemente cambié de hábitos alimenticios. Y es que no hay por qué ponerse a sufrir y privarse de ciertas cosas.

El desayuno, comida del día que no perdono nunca, aun que me levante a las 6 de la mañana es algo que necesito, soy incapaz de salir de casa sin desayunar.
¿Cómo son mis desayunos? Copiosos y con de todo (mis suegros, por cierto, alucinan cuando me ven desayunar). Vaso de zumo de naranja, no siempre es recién exprimido pero no lo perdono, panecillos o tostadas hasta arriba de margarina (sustituí la mantequilla procedente de la leche por la margarina vegetal) y mermelada, últimamente no tomo café pero cuando lo hago es con leche desnatada. Los días que tengo tiempo añado al desayuno un huevo frito o huevos revueltos.

Esas largas horas entre el desayuno y la comida. Dieta no es sinónimo de pasar hambre, así que siempre que puedo me tomo un pequeño piscolabis, ya bien sea algo dulce o una fruta (normalmente es un croissant o un plátano), suele ser con un café o con un té. Soy incapaz de hacer nada de nada cuando tengo hambre, si tengo hambre se enciende la alarma de necesidades básicas y no puedo ni concentrarme en el trabajo o cualquier otra cosa, así que esto es algo muy importante para mi.

La comida. Al haber desayunado fuerte y comido algo en esas horas muertas, llega la hora de la comida y no tengo tanta hambre, ni esa necesidad impetuosa de ingerir calorías a tope. Como de todo, no hay un alimento que haya sacado de mis comidas, y siempre procuro tener un plato variado. Lo que si que intento hacer es comer carne lo menos posible, si un día he comido carne pues a la cena no, incluso intento que al día siguiente tampoco sea carne, procuro además llenarme el plato primero con ensalada y después el resto, de esta manera engaño al ojo y veo el plato muy lleno. Y el postre según me apetezca, a veces si, otras veces no.

Esas horas muertas hasta que llega la hora de la cena, siempre como algo pequeño, tipo un panecito de pan integral con queso de untar, a veces hasta me hago una tostada con nutella, algo de fruta, algo pequeño.

La cena. Es mi comida mas ligera del día, no es bueno irse a dormir sin cenar, dieta no quiere decir que haya que dejar de comer o haya que saltarse las comidas. Lo primero siempre depende de la hora que sea, si ya son las 10 de la noche procuro cenar mucho menos que el día que ceno a las 8. ¿Qué suelo cenar? Cremas de verdura, sopas, gazpachos, a veces un yogur con müesli, a veces tabla de un par de quesos con algo de pan, las ensaladas las suelo descartar porque la lechuga me produce acidez de noche. Siempre todo en raciones mas pequeñas.

Detalles importantes que siempre pongo en práctica.

  • No dejar de comer, no es cuestión de pasar hambre.
  • Todo lo que no se compra y no está en casa, evidentemente no se come. Me gustan mucho las chuches, tipo donuts, tartas, patatas chips de bolsa, nachos (en general todo aquello que se puede acompañar de mi gran amiga la mayonesa), pues evitando comprar esas guarrerías, así se evitan tentaciones. He sustituido las chuches por aceitunas, fruta y picoteo con poca caloría.
  • Abandonar completamente los refrescos con gas y azucarados, las colas y limonadas, incluso el agua con gas.
  • No hace falta convertir la casa en un gimnasio, ni dedicarse a hacer ejercicio como loca. Camino siempre que puedo, me bajo del bus un par de paradas antes de la mía y terminar el trayecto caminando, o directamente para distancias cortas hacerlo caminando, evitar el ascensor y hacerme muy amiga de las escaleras, dedicarme a los recados diarios caminando o en bici, de esta manera hago dos cosas a la vez: hago las cosas que tengo que hacer y ejercito.
  • Me doy caprichos, una o dos veces al mes compro algún postre de esos pegajosos que van de azúcar hasta arriba, o pedimos pizza para cenar, o me como unas patatas fritas de esas de la bolsa.
  • Reducir cantidades es muy importante, por ejemplo nosotros en casa ahora comemos la mitad de lo que se comía hace unos años.
  • Aprovecho todos los veranos para hincharme a comer ensaladas y gazpachos y salir de casa cuanto mas mejor.
  • Es mas fácil si tu compañero de batallas (marido, pareja, novio, esposa, amiga...) también participa. En mi caso fue Marido quien necesitaba adelgazar (pesaba 130 kilos) y resultaba imposible si yo no participaba, así que lo mío fue por "contagio".
  • No me obsesioné a contar la cantidad de calorías ingeridas al día, lo hice por curiosidad al principio para ver cuántas calorías tienen los alimentos que consumo diariamente, sobre todo las chuches, porque yo no era consciente de cuantas calorías me metía comiendo bollería industrial y cosas así.


Me lo he tomado con mucha calma, he tardado de año y pico a dos años y ahora estoy entre 74 - 72 kilos, ya sabéis eso de la retención de líquidos ciertos días del mes y esas cosas. Mi meta era bajar a los 70 kilos pero creo que me sigo sintiendo a gusto como estoy ahora mismo. He bajado a la talla 42, que no está nada mal y me doy mas que por contenta con el resultado. Llevo casi dos años manteniéndome con este peso, porque lo que he hecho ha sido cambiar los hábitos en mi alimentación, mas que hacer dieta de libro. Es la única manera de que no suponga un sacrificio que te haga sufrir, pasar hambre o perder los nervios.


Desde que hice el cambio, ahora disfruto mucho mas de unas patatas, de una tarta, de una cerveza de vez en cuando. Son esos pequeños placeres que me doy y sientan genial.

Espero que te ayude este post.
¡Un saludo y hasta la próxima!

Comentarios

  1. Gracias por la mención guapa. Tomo nota de todo lo que hiciste, aunque creo que todo eso a mi me puede servir más para mantener que para adelgazar, te lo digo porque ya he probado a cambiar de hábitos sin ponerme a dieta propiamente dicha y no soy capaz, parece que mi mente necesita saber que está a dieta y si no se me va la mano con las porciones y con todo, jajaja. Es como lo del tabaco, intenté fumar 2 o 3 al día, pero no puedo, por eso lo dejé del todo, parece que yo soy de "todo o nada". Muchas gracias por el post!!! Un beso!

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    1. Te entiendo, para mi también hay cosas que no funcionan si no "me siento obligada a".
      Como morderme las uñas, desde muy pequeña me las he mordido, y mi madre probaba con todo, hasta con esos pintauñas de sabor repelente.

      Hace unos años se me metió la idea en la cabeza: la gente toca todo con las manos sucias, y yo toco todo (barandillas en el bus por ejemplo) y luego me meto las manos sucias en la boca, que rico todo.
      De esta manera me obligué por mi propia salud y seguridad, y no solo estética.
      Verás como lo consigues!!!!!
      Estaría bien que cada mes contases como te ha ido con la adaptación de alimentos, porciones y el efecto que está teniendo en ti ;-)
      Besito!!!!!

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  2. Beber mucha agua, sobre todo en días de mucho calor. A mí me cuesta hidratarme una barbaridad (soy de secano, en plan camello o dromedario, jaja), pero es verdad que mi tensión mejora cuando estoy hidratada correctamente (soy de tensión baja y el calor me mata!)
    Pero sobre todo, lo más importante, no es obsesionarse con perder peso, sino estar en forma. Ví un reportaje en una cadena británica hace unos años, donde personas con bastante más de 100 kg tenían más resistencia y mejor forma física, que el investigador, que se suponía estaba en su peso ideal. Increíble verlo intentando subir sin éxito por una cuerda de nudos, y los demás lo hacían en un plín sin sudar y varias veces... creo que su autoestima quedó por los suelos, el pobre... jajaja.

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    1. Si, es muy importante no obsesionarse. Yo siempre he tomado mis cambios de rutina como algo normalizado y es la mejor manera de aceptar el cambio.
      Lo de las personas de 100 kilos en forma me lo creo, el hecho de estar delgado no quiere decir que uno esté en forma!!

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