De tiendas

En los últimos meses entre el accidente de trabajo, la embolia y la mudanza no he tenido demasiado tiempo para mi misma que digamos. Cierto es que la mudanza ha sido muy gratificante, muebles nuevos, energía nueva y nos ha venido genial para olvidarnos de todo el episodio del hospital y los sustos.
Os conté en septiembre que simplifiqué mi vida poniendo un poco de orden con las cosas de la casa, menos ropa y demás (aquella historia del menos es mas). Pues desde entonces, yo me había centrado tanto en buscar piso, en preparar la mudanza y cuidar de Marido que hasta me había olvidado de mis propias necesidades básicas.

Hoy, por primera vez en mucho tiempo, he entrado en una tienda de ropa. No es que me parezca trágico, al contrario, que a mi me parece genial que haya pasado tanto tiempo, no por las razones de la situación pero bueno, viendo el lado positivo no está mal. Me he pasado meses diciéndole a Marido que necesito bragas nuevas, si, una cosa tan simple como esa y que nunca se daba el momento, nunca tenía tiempo. El caso es que he ido deshaciéndome de la ropa interior que ya estaba a punto de desintegrarse, y me había quedado con el cajón vacío.
Y hoy, de casualidad hemos tenido que resolver unos asuntos y según pasábamos por la puerta de la tienda le dije a Marido que "esta es la mía para comprar al fin bragas nuevas", quizás contado así suena estúpido. La última vez que compré ropa interior ... Ni la recuerdo, seguramente hace dos años cuando compré aquellos sujetadores tan maravillosamente cómodos sin aros, que me costaron un ojo de la cara y medio riñón pero sigo contentísima con su calidad.

La parte que mas me gusta viene ahora. Después de haber puesto en orden toda mi ropa, después de haber hecho aquella limpieza que ya es como un gran hecho histórico. Hoy entré en la tienda y solo compré lo que necesitaba, salí de la tienda con mis bragas nuevas en mi pequeña bolsa.

¿Por qué os lo cuento?
Después de haber puesto orden soy muchísimo mas consciente de que todo lo que tengo es todo lo que necesito, y que no necesito mas trapos para vestirme. Y me siento orgullosa de esa sensación que me ha causado salir de la tienda tan solo con lo mínimo, me siento orgullosa de haber ido a la tienda de ropa tan solo a por lo que necesitaba y nada mas, con la idea fija de comprar bragas nuevas y ya está.

No me veo todavía con un Proyecto 333, porque además el clima en Suiza varía un montón y se necesita gran abanico en cuanto a variedad de ropa en el armario, pero al menos toda la ropa que tengo en el armario me contenta y no necesito nada mas. Paso por los escaparates y pienso que no vale la pena comprarme ropa nueva si seguramente ni si quiera me la vaya a poner. De hecho, curiosamente, hace unos tres años que compré mis últimos pantalones vaqueros, y no pienso sustituirlos hasta que no terminen de desintegrarse, me quedan bien ¿para qué quiero unos nuevos si me gustan los que tengo?.

De esta manera ahorro espacio en casa, ahorro dinero y ahorro esos quebraderos de cabeza del "qué me pongo para salir hoy", al menos ahora se todo lo que tengo, ya no es como antes que rebuscaba entre la ropa y "descubría" piezas que no me había puesto en años.


Y tu, ¿te atreves a reducir tu armario y evitar compras compulsivas?

Comentarios

  1. Gracias por descubrirme tu blog!! Con cada cambio de armario redescubro cositas y me doy cuenta que no necesito nada nuevo!!
    Y de lo que me deshago siempre reciclo para algo!!

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    Respuestas
    1. A mi me pilló de mudanza y preferí donar toda la ropa que no iba a llevarme al piso nuevo, pero lo de reutilizar las telas de ropa que ya no usamos para convertirlos en otras cosas es algo que me gusta un montón.

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