Cómo adelgazar 5 kilos, a causa del estrés

A finales de enero ya os conté la mala pata de mi pobrecito marido, con su estúpido accidente de trabajo. También os conté que todo se combinaría estupendamente bien planeado, como siempre pasa con estas cosas, que suceden en el peor de los momentos, con nuestra esperada mudanza.
Después de pasarme un mes trabajando al 300% (trabajo al 100%, labores de casa con viajes al super incluidas, lavadoras, limpieza y el añadido de tener que ir recogiendo para la mudanza) sucedió lo peor que me podía imaginar para rematar nuestra estupenda situación (entiéndase con ironía).

Citas médicas por allá, revisiones por allí, un ratito de relax en la máquina de MRI, un médico y luego otro y entre tantas esas bonitas inyecciones diarias que mi marido tenía que ponerse para que no se le coagulase la sangre por tener la pierna sin mover. Y a todo esto un mes después mi marido seguía sin moverse porque los médicos decían que procurase mover la pierna lo menos posible y que no le pusiera peso. Lo cual significa que todos estaban de acuerdo en que mi marido estuviera sentado en casa sin hacer nada hasta que se aclarase la cantidad de daños en la rodilla, a todo esto él con dolor en el músculo del gemelo de la pierna que tenía sin mover y con una prótesis tipo robocop para el juego mínimo de la rodilla en caso de que se movilizara. Al parecer, según el ortopeda que le vio en la última visita dijo que ese dolor de gemelo era normal en su situación.

Bien, pues hace 8 días sucedió lo mas horrible. Como siempre al salir del trabajo llamé por teléfono a mi marido y me dijo el pobre que como pudiera se levantaría a fregar los cacharros que había en la cocina, que no tenía tantos dolores en la pierna. A la media hora recibí de vuelta su llamada y en cuanto le oí al otro lado del teléfono supe que algo no iba nada bien porque solo podía oír su voz entre cortada diciéndome que hablase con él, que no se encontraba nada bien, que no podía respirar y que no dejara de hablarle. Suerte la mía que yo estaba ya casi llegando a la estación y en cuanto bajé del tren me subí a un taxi.
Cuando llegué a casa el cuadro que me encontré no era nada bonito, mi marido se estaba ahogando, mi marido se estaba muriendo, estaba pálido y sudoroso tirado en el sofá, sin fuerza y con la respiración entrecortada. Pensé que le perdía para siempre.

Por suerte los sanitarios llegaron en cuanto colgué el teléfono para hacer la llamada a emergencias y en seguida lo movilizaron a urgencias. Ya puedo tachar de mi lista de cosas por hacer el paseo en ambulancia a todas luces, con sirenas incluidas.
Nada mas llegar le llevaron a lo que ellos en el hospital llaman la sala de choque y a mi me dejaron haciendo el trámite de entrada en urgencias. Dos horas después me comunicaron que después de haberle atendido todos los médicos disponibles en urgencias, estaba estable y le llevaban a la Unidad de Cuidados Intensivos.

Se encontraba estable, pero aun fuera de peligro. Mi marido había sufrido una embolia pulmonar central (ambos pulmones afectados), a causa de un trombo desprendido de la pierna. En la UCI fue donde descubrí, por las preguntas de los médicos, que el dolor que tenía desde hacía semanas, del que habíamos comunicado al ortopeda y dijo que era normal, era señal de formación de un trombo. Por otro lado, las inyecciones anticoagulantes que le recetaron se las tendrían que haber adaptado a su peso y tampoco se hizo.
Una noche en la UCI bajo observación y después ya se vería.

Por suerte solo fue una noche en la UCI, a los cuidados de un equipo médico ejemplar que lo trataron con toda la dignidad que se merece un paciente en un caso así, con muchísimo cariño y mucha atención. El total fueron 6 días en el hospital con oxígeno y todo lo añadido a una situación de este tipo. 
A todo esto mis pobres suegros en España, vinieron en el primer vuelo que pudieron coger. Mis suegros nunca habían venido antes a visitarnos y para mi marido fue mucha emoción ver que sus padres estaban aquí. No quiero pensar si yo ese día hubiera trabajado de turno de tarde o hubiera tardado una hora mas en llegar a casa.

Ahora mi pobrecito marido tiene que hacer rehabilitación para recuperar toda la capacidad pulmonar y ha tenido que estar a punto de morirse para que se dieran cuenta de que el dolor de músculo que tenía en la pierna no era normal que se decía desde un principio, y que además empezara con la fisioterapia en el tercer día que estuvo ingresado en el hospital, después de un mes parado en casa sin moverse. Y por suerte es una persona sana que nunca ha fumado y que tiene una mínima actividad física, que es lo que le ha salvado en esta situación.

Y a todo esto, mientras él ha estado en su semana de "hotel" yo he estado resolviendo el tema de la mudanza, la conclusión es que vendrá una empresa de mudanza y limpieza para hacer la entrega del piso. Yo tuve que ir al médico también por el estrés, he tenido un ataque nervioso por el que he estado un día entero con vómitos y diarrea, también me han dado la baja por el agotamiento.

Espero que después de este capítulo podamos volver poco a poco a la normalidad. Al menos me consuela saber que mi marido se recupera mas rápido de lo que yo había imaginado y que para la mudanza ya está todo organizado.

Así es como se adelgazan 5 kilos a causa del estrés, y no se lo deseo a nadie.

Comentarios

  1. Espero que podáis recuperaros muy pronto los dos. Él de la embolia pulmonar, y tú del susto y del estrés.
    Los próximos posts tienen que ser de nuevo positivos, con el nuevo hogar, nuevos proyectos, etc.
    Un abrazo virtual

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya estamos mejorando, de lo malo de la situación nos estamos organizando bien. Ayer vi el piso nuevo por primera vez y es precioso, en 17 días empezamos de nuevo, ya estamos planificando la lista de la compra de muebles así que empezaremos con muchas ganas y energías renovadas.
      :-)

      Eliminar

Publicar un comentario

Tus comentarios son parte de la vida de este blog.
¡¡Gracias por pasar por aquí!!