¡Adios muletas!

Ya os conté la mala pata de mi marido, también os conté el viajecito en ambulancia y hoy os cuento que le decimos adiós a las muletas.
Os lo cuento yo porque él está en plan vago y lleva sin actualizar su blog unos cuantos siglos, y porque aun que no he sido yo la que ha estado con las muletas me alegro de decirles adiós, que así él ya tiene las manos libres para poder echarse al menos un vaso de agua y llevarlo a la mesa, que con las muletas tenía que hacerlo yo.
La recuperación está siendo mas rápida de lo que yo había pensado, y mas después del episodio de la semana en el hospital, y aun que no esté completamente bien para la mudanza ya podrá subir y bajar las escaleras del nuevo piso sin necesidad de que yo tenga que preocuparme (si, el nuevo piso no tiene ascensor y es lo que mas pánico me daba cuando pasó el accidente).
Ahora podré centrar mi energía en otras cosas y no solo en preocuparme por mi amor, podremos volver a hacer vida de adultos independientes.

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