Nieve

Ya ha llegado mi queridísima nieve. Acabo de despertarme, y desde la cama se ve por la ventana el tejado de la casa de enfrente y no quería creer lo que han visto mis ojos.

Cuando nieva hace siempre mucho mas frío, si se derrite se queda todo encharcado y a la noche se quedan placas de hielo debajo de la nieve que sigue cayendo y es muy divertido caminar como pisando huevos por miedo a resbalar y pegarme un batacazo. También es divertidísimo llevar siempre la parte baja de los pantalones mojada y tener siempre dudas de que ponerme para no mojar los pantalones y a la vez no pasar frío, porque claro que me puedo poner un vestido con las botas de invierno y así está solucionado pero el frío que paso con el vestido no es nada divertido. Luego está el problema de los pantalones, porque podría meter el pantalón dentro de la bota, pero no porque si lo hago luego no me cierran las botas.


Luego viene el tema de los tiempos, tengo que salir antes de casa para coger el autobús. Antes quiere decir que si normalmente salgo de casa diez minutos antes para el bus, ahora tengo que contar con 20 minutos antes (un poco mas para llegar a la parada del bus y unos minutos extra por si a caso el bus llega un poco tarde y no perder el tren al trabajo).

Los niños se lo pasarán muy bien, y les parecerá muy divertida la nieve, hay quien la nieve le parece preciosa, si que lo es, pero desde la ventana, desde ese lugar seco y calentito.

No estoy hecha para la nieve, y no le veo la gracia y cuando nieva me paso toda la temporada de malas deseando que se derrita y que lleguen las florecillas de la primavera.


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