España por una semana

Me quedan 7 días laborables para disfrutar de una semana de vacaciones. Esta vez vamos a ver a mis suegros, situados la costa española del mediterráneo. Mis suegros son todo amor, conmigo se portan desde el primer día con muchísimo cariño y será genial verles y estar con ellos aun que sea por una semana.
La única pega que le pongo a mis vacaciones es que cada vez me da mas pereza volver a España, ya hace unos años me pasó al volver unos días a la pequeña ciudad en la que crecí. Me da pereza porque ahora lo veo con otros ojos, encuentro todo sucio, la gente es demasiado ruidosa, todo está hecho a medias o de tal forma que ya vendrá el próximo a arreglarlo, se respetan mucho menos las normas de circulación, los peatones cruzan la calle con el semáforo en rojo mientras yo me quedo solitaria en la acera esperando a que se ponga en verde el muñequito. Además me he acostumbrado tanto a la confianza de la gente en Suiza que en España dejo el monedero abierto encima de cualquier mostrador como si lo hiciera aquí y menos mal que voy con mi marido que me avisa siempre de esas cosas porque sino terminarían robándome hasta la ropa que llevo puesta. Llamarme cuadriculada, llamarme obsesionada del orden pero son cosas que no soportaba de España y que ahora con el tiempo y la distancia soporto todavía menos. Si es cierto que en Suiza no se puede ni toser en el transporte público porque ya van poniendo caras raritas y también es cierto que España ha cambiado y está cambiando en muchos aspectos pero cada vez que vuelvo me siento como en la jungla del asfalto y lo que peor llevo son las caquitas de perro en las aceras, plantadas ahí tan ricas esperando a ser pisadas por personas como yo que evidentemente no estamos acostumbradas ya a tener que ir esquivando esta clase de obstáculos.
Tampoco digo que Suiza sea el paraíso, ni mucho menos, aquí también tengo que aguantar los andenes de las estaciones llenos de colillas de los fumadores de ultimo minuto antes de subirse al tren, que es una de esas cosas que comparo con las caquitas de perro en las aceras en España, a mi manera de verlo las dos cosas están al mismo nivel.

Supongo que cerraré los ojos y me alegraré de lo bueno, me alegraré de la comida rica que preparan mis suegros siempre con tanto amor, me alegraré de ver el mar y pasear por la playa aun que no me de un chapuzón, me alegraré de comer pescado fresco (de mar) y no el pescado de río al que no me termino acostumbrando, me alegraré por el hecho de que mi marido pase algo de tiempo con sus padres e intentaré no poner mi mirada crítica en los regalitos de los perros ni por ejemplo en una de esas cosas que yo digo que están hechas a medias o mal hechas como son los carriles bici tan sumamente mal planteados (que cada vez que pongo el ojo en ello me sale urticaria solo de pensar que las cosas se pueden hacer muchísimo mejor). Seguramente al final explotaré y terminaré sacándole alguna puntilla a cualquier detalle que me encuentre caminando por la calle, pero que le vamos a hacer, no me quito de la cabeza la idea de ir a pasear a la playa y de poder pasar una semana con mi marido y mis suegros (eso si, con un poco de miedo por terminar comiendo demasiado, como me pasa siempre, porque la comida está rica rica).

Hemos terminado la limpieza en el momento justo porque ahora solo queda preparar el equipaje que dentro de un plis plás salimos de aquí volamos.

 ¡Saludos y hasta la próxima!

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