Día 5. Desde el Thames al avión

Todo lo bueno llega a su fin, y así ha sido también con nuestros cinco días en London. Para poner la guinda al pastel nosotros decidimos dejar el paseo en barca por el río Thames para el final, aprovechando que seguía brillando el sol no lo podíamos desperdiciar.
Hicimos el check-out en el hostel y dejamos allí el equipaje, hubiera sido demasiado andar con las mochilas todo el día de un lado a otro, teniendo en cuenta que estábamos ya en las últimas de cansancio y queríamos disfrutar del último día un poco relajados.


Dimos el paseo con el River Red Rover, se encuentran al salir del metro de la estación Westminster (Circle y District Line). El billete para el barco que nosotros cogimos cuesta 18 libras (16'20 si se compra online) por adulto, a nosotros nos lo incluía el London Pass y no tuvimos que pagar nada en la taquilla. El billete es válido e ilimitado durante 24h.
El trayecto que hace es Westminster - London Eye - Tower of London - Greenwich y vuelta. Desde Wenstminster hasta Tower Pier y vuelta es hora y media, hasta Greenwich y vuelta son 3 horas de paseo, que es el que nosotros hicimos. En Greenwich hay un autobús que cada hora sube hasta el observatorio, donde hay una cafetería con unas vistas impresionantes y donde se encuentra el meridiano desde el que parten todas las horas mundiales, la zona cero de los relojes de todo el mundo. A nosotros no nos dio tiempo porque teníamos que ir al aeropuerto por la tarde, pero es una buena idea emplear un día para este paseo en barco porque además se puede aprovechar también a ver el Tower Bridge y el London Eye, sin necesidad de caminar mucho porque el barco para en la puerta de cada sitio.




Hasta Tower Pier es la zona mas histórica, después llega toda la parte moderna de Canary Wharf o Canary Island, donde se encuentran los tres edificios mas altos del Reino Unido,  su nombre viene porque entre los años 1800 y 1980 llegaban importantes mercancías desde las Islas Canarias. También se ven pequeños edificios que en su día fueron residencia de artistas como Cher.
Es una zona muy curiosa porque está llena de canales artificiales que incluso unen dos recodos del río. 
Entendiendo inglés, la tripulación del barco cuenta anécdotas y datos históricos sobre los edificios y los puentes que se van viendo durante el trayecto, y al llegar a cada parada informan de los horarios de vuelta de los barcos.




Disfrutamos de un paseo muy tranquilo, sin demasiadas aglomeraciones de gente porque aun era temprano cuando nosotros cogimos el barco, a la vuelta, cuando llegamos a Westminster nos asustamos de la cantidad de gente que había allí esperando, así que nos dimos las gracias a nosotros mismos por haber tenido la idea de ir temprano.
Nos quedamos con ganas de visitar la sala de juegos Namco fun Scape, que está en la orilla frente a Westminster, justo detrás del edificio del Acuario. Pero era hora de volver a por el equipaje para ir tranquilamente hasta el aeropuerto. Cogimos el metro en Westminster hasta Liverpool Street, y después de recoger nuestras cosas cogimos el London Overground en Hoxton, combinado con el DLR hasta el London City Airport. *Consulta mi publicación sobre el transporte público en Londres para mas información.

Llegamos muy bien de tiempo, tanto que nos dijeron en el mostrador de Swiss que aun no podíamos hacer entrega del equipaje, el checking lo hicimos el día anterior y supusimos que no habría problema, en nuestros anteriores viajes siempre hemos podido entregar el equipaje incluso cuatro horas antes del vuelo, no nos dieron mas explicaciones que un simple y seco "sorry" y tuvimos que buscar un sitio en el que poder esperar.
El London City Airport es un aeropuerto muy pequeño, como ya he comentado en otras publicaciones, casi provincial, pero lo que yo no me esperaba es que todos los espacios dedicados a poder estar sentado esperando son cafeterías, hay muy pocos asientos del propio aeropuerto, conté unos 10, y los únicos bancos que hay en la calle al aire libre están en un espacio para fumadores. Por suerte aun no habíamos comido nada y nos sentamos en una de las cafeterías.
Cuando quedaban dos horas para entregar el equipaje volvimos a acercarnos al mostrador, cual fue nuestra sorpresa que al hacer el gesto de dejar las mochilas en la banda transportadora el chico del mostrador nos dijo que él solo nos ponía las etiquetas con la información del vuelo, que el equipaje lo teníamos que entregar nosotros en otra zona del aeropuerto, por suerte éste es pequeño y las distancias no muy largas, pero me parece un servicio un poco limitado. La entrega de maletas es en un pequeño pasillo sin salida y hay que llamar a un timbre para que alguien abra la puertecilla del montacargas y allí dejarlo todo.
No es que sea una persona delicada y me gusta hacer las cosas por mi misma, pero después de decirnos que el equipaje lo recogen solamente dos horas antes del vuelo y haber pagado un billete de avión una espera un mínimo de servicios.

El control de seguridad fue una locura, los empleados muy mal organizados, poco eficientes y tardamos unos 15 minutos en pasar todo el control, en otros aeropuertos es el viajero el que coge la bandeja para depositar sus pertenencias, y el propio viajero quien coloca la bandeja en la cinta transportadora, aquí son dos empleados del aeropuerto los que se dedican a manosear y colocar las pertenencias de cada persona en las bandejas y eso hace que todo vaya mas lento.

No se si nosotros dimos con un día especial, o es porque era viernes, pero el pequeño aeropuerto y la pequeña sala de espera estaba a rebosar de gente, no había ni un asiento libre, y había varias zonas en las que poder estar sentado, todas las tiendas y cafeterías del duty free estaban hasta arriba, la gente no sabía donde meterse. Todo muy moderno, con asientos anatómicos en los que descansar y mesas de trabajo muy preparadas en las que hay enchufes de todas las clases para los teléfonos, portátiles y demás aparatos, incluso en la televisión tenían puesto un canal de la bolsa, con información bursátil, pero todo demasiado pequeño. Vuelvo a decir, que no tengo ni idea si es que era alguna fecha señalada o simplemente por ser viernes, y que quizás en otro día de la semana no esté tan lleno de gente.

Del aeropuerto me quedo con el hecho de que está muy cerca de la ciudad, y que en nuestro caso a no mas de media hora del hostel. Agradecimos sentarnos en el avión con tranquilidad y alejarnos de aquella marea de gente, el cansancio lo hizo todavía menos llevadero.

Nos ha dado pena irnos de London, casi nos quedamos allí, es una ciudad que nos ha gustado muchísimo y que estoy segura que volveremos a visitar en cuanto tengamos la oportunidad. Contaré en un post a parte lo que nos ha parecido la vida en esta ciudad, sus contrastes e impresiones, y los gastos totales del viaje.

Los gastos alimenticios del quinto día: 39'75 Libras

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Preparativos para Londres (1) (2) (3) (4) (5) y consejos para viajar en avión.
Otras entradas relacionadas en la pestaña dedicada a mis viajes.

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