Día 4. Arte a orillas del Thames

Los primeros días de visita quisimos dedicarlos mayoritariamente al turismo de exterior, no sabíamos cuánto duraría el buen tiempo y lo que tardaría en caernos algún chaparrón, pero ya era hora de que la principal meta del cuarto día fuera el TATE Modern de London.
Aquel día salimos del hostel sin desayunar, así que cuando llegamos a la zona del museo buscamos un sitio para comer algo antes de que el arte nos comiera a nosotros. Encontramos un pequeño local en el que había muchos obreros almorzando, de platos muy ingleses en una de las calles que llegan a The Cute, entre las estaciones de Waterloo y Southwark, donde comimos el típico desayuno de judías con aros de cebolla y huevos fritos, no fuimos tan valientes para pedir uno con bacon y salchichas.

Desde el metro de Southwark, que es el mas cercano al TATE Modern, caminamos por la Blackfriars Road hasta el puente con el mismo nombre y allí, sin cruzar al otro lado, pasamos debajo del enorme puente por el que pasan los trenes que llegan y salen de la estación de Blackfriars situada en la orilla, y caminamos a la orilla del Thames hasta la entrada del museo. Allí hay un pequeño parque y una plaza donde estuvimos sentados al sol antes de entrar al museo.
El TATE Modern* es otro de esos museos en los que la entrada es gratuita la gran mayoría de las exposiciones, lo curioso de este museo es que el edificio fue en su día una central eléctrica, es de arquitectura muy industrial y a mi parecer es un lugar perfecto en el que poder disfrutar del arte moderno. 
Allí se encuentran obras de surrealismo de artistas como Salvador Dalí, Man Ray y Joan Miró entre otros muchos. Algo que también vale la pena es que desde el balcón del museo hay unas impresionantes vistas del río Thames.
Nuestra visita al TATE Modern fue principalmente por la exposición temporal dedicada a la obra de Henri Matisse "The Cut-Outs". Una de las exposiciones de pago, pero que personalmente con gusto saqué la cartera. Para mi fue muy especial porque cuando era pequeña tuve un par de láminas de Matisse colgadas en la habitación Icare y Le cirque de la serie que hizo para ilustrar la publicación de Jazz, y las tuve durante mucho tiempo, además de gustarme mucho el su uso del color es un artista que siempre ha estado muy presente en mi vida. Estar allí, entre las obras de entre gran artista, me hizo recordar los tiempos en los que mis padres nos llevaban a mi hermano y a mi a ver obras de Miró y Picasso en los museos madrileños, fue muy emocionante.
Un aspecto que no me gustó mucho es que después de haber pagado 36 libras por dos entradas, quise coger una audioguía antes de entrar en la exposición y resultó que había que pagar otras 4 libras más, y que yo sintiéndolo mucho no estaba dispuesta a pagar, así que entramos sin el cacharro. 
*(Horarios de apertura. Domingo a jueves de 10 a 18h. Viernes y sábados hasta las 22h).



Después de ver a Henri Matisse visitamos otras salas del museo, no tan emocionantes pero igualmente curiosas, si es cierto que el arte moderno no es de todos los gustos, pero encontramos visitantes mofándose de las obras expuestas. Si no te gusta o no sabes comprender el arte moderno, no visites un lugar como el TATE Modern y deja disfrutar tranquilamente a quienes nos gusta esta clase de arte. A mi personalmente no me gustan los retratos de época y por ello no fui a la National Portrait Gallery, por ejemplo.



Frente al museo se encuentra el Millennium Bridge, puente peatonal que une las dos orillas del río, la curiosidad de este puente es que fue el primero construido después de 1894, que fue el año en el que se finalizó el Tower Bridge, y desde entonces hasta el año 1999 no hubo ningún otro que atravesó el río.

Para los amantes de la literatura y el teatro, cerca el TATE Modern, en la misma orilla del río está The GlobeShakespeare's Globe, donde se pueden ver representaciones de las obras de Shakespeare tal cual se representaban en sus tiempos, sin micrófonos ni focos de luces, tal cual a viva voz de los actores. La entrada a cada representación cuesta 5 libras. En la web del teatro se pueden ver que obras están siendo representadas cada temporada. 
Nosotros solo pasamos de largo por allí, el agotamiento no nos hubiera dejado disfrutar como es debido de una representación teatral en un lugar tan emblemático.

Paseamos por el barrio dejando atrás The Anchor, un pub que lleva a a orillas del río unos 400 años, hasta llegar al Borough Market, un pequeño mercado de productos frescos en el que se pueden encontrar verduras, pescado y hasta especias al peso, entre otras curiosidades culinarias, lugar de paso también para quienes hacen la pausa del almuerzo en el trabajo porque hay puestos de comida para llevar.
Allí cogimos el metro de vuelta hasta Liverpool Street, y disfrutamos del atardecer en los jardines de una iglesia del barrio, curiosamente las iglesias ofrecen servicios comunitarios y como se consideran lugar de encuentro de la gente en los barrios, los jardines pertenecen abiertos para el disfrute de cualquiera.

Al irse los últimos rayos de sol nos fuimos al hostel a descansar, el día había sido muy largo y queríamos estar frescos como rosas para el día siguiente, que también sería largo porque sería el último de nuestra estancia.

Los gastos alimenticios del cuarto día: 26'90 Libras.
Gastos añadidos, dos entradas a la exposición de Matisse en el TATE: 36 Libras.

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